Muchas felicidades, RMVMR

Hoy tenemos un cumpleaños especial en Dudeklatero. Muy importante para nosotras. Gracias por unirse a nuestra celebración. Felicidades.

Este es un día muy importante para mí porque marca un punto de inflexión en un recorrido que ha de durar muchísimos años. Por eso, envía muchas falicidades hacia todas. El camino lo inició María Victoria que no quiso perder el contacto con el resto del grupo. Algunas veces nos veía a unas o a otras por la calle o llamaba por teléfono, escribía cartas… con mayor o menor fortuna. Pero no cejó en su empeño por localizarnos. No era, quizás, el momento, puesto que teníamos un gran bagaje que aprender, externo e interno. Nos casamos, fuimos madres… unos familiares llegaban mientras otros partían, a nuestro pesar. Aún no llegaba la red de redes a todos; ni siquiera los ordenadores. De ahí que la búsqueda se hiciera más difícil pero no imposible.

Así que María Victoria me encontró y retomamos el contacto. Nos preguntamos dónde se hallarían el resto de compañeras y me encaminé, con ella, en su búsqueda. No subimos un escalón más en nuestras actividades porque aún no era el tiempo de hacerlo. Localizamos, primero, a Maleni y, posteriormente, a Rosa Baena. Fue enorme nuestra alegría al poder coincidir todas y comunicarnos como podíamos, puesto que Facebook estaba en “obras” y no sabíamos abrir grupos o formar páginas. El aprendizaje era continuo. Más, aún así, nos lanzamos a la aventura. Tal día como hoy, en una conversación, Rosa Baena nos dio la clave: trabajar.

Ella quería escribir todo lo que llevaba dentro pero no sabía cómo. Respondimos “en un blog“. Y allá fuimos, llevando, casi a rastras, a Maleni que no tenía ni un minuto libre en su atareado tiempo. Pero, aún así, se unió a nosotras en esta “locura”. Con una máxima importante que vino a ser condición: no perder la amistad. Se cerraría todo si, el trabajo que hacíamos, obligara a que nuestro grupo se desuniera. La amistad ES lo más importante.

Felicidades, Dudeklatero y RMVMR

Y surgió nuestro primer diario que llevaba las iniciales de todas las que componíamos el grupo de amigas. Después, los personales, con el nombre de cada una. Los recuerdos de Suiza aún eran muy fuertes en nuestro interior y las coincidencias en nuestras vidas, enormes. Allá donde mirábamos no hacíamos más que encontrar similitudes, casualidades, que nos volvían a reunir. Sólo nos faltaba encontrar a Rosa Romero. Pero eso no nos iba a amilanar. Además se unió, al equipo, la pequeña Amapola que cumplió su mayoría de edad con nosotras, ya aquí, en Dudeklatero.

Encontramos a Rosa Romero que nos dejó un mensaje y nos dará noticias, poco a poco. Ya es abuela de dos preciosas nietas. Y cada cierto período, cuando hablamos por teléfono, meditamos sobre este largo camino que recorremos, tropezando, muchas veces y apoyándonos unas a otras. Un camino lleno de alegrías y tristezas, de decepciones y sorpresas que ponen, continuamente, a prueba una amistad de más de treinta años. Una vía en la que la enseña más importante es mantener la amistad y el cariño. Eso se consigue, solamente, con mucho diálogo. Sobre todo, con amor.

Falleció la madre de Rosa Baena y encontramos a Rosa Romero. Nuestra Amapola comenzó su carrera. Dos maridos, Pringuerman y Óscar y un hijo, Ricard, nos acompañan con pasos, en ocasiones, llenos de dolor y, otros, como ahora, de esperanza. Maleni es nuestro punto de inflexión en este instante. Hemos visto que, unas veces, corremos mucho y que, otras, nos detenemos sin saber qué hacer para que aprendamos el cómo continuar y, más aún: conocer donde se hallan nuestras prioridades.

Creo que volvemos a estar juntas porque, en su momento, tuvimos un cambio enorme en nuestras vidas y nos apoyamos las unas a las otras. Ahora, en un nuevo período revolucionario, tenemos la oportunidad de seguir con aquellos planes que, a los diecisiete años, pretendíamos llevar a la acción con gran madurez: encontrar un trabajo, la independencia económica, tener nuestras familias y ser felices. Algunos puntos ya están conseguidos. Ahora vamos a por el resto.

¿Querrán, todos ustedes, acompañarnos en nuestra singladura? Actualmente solo quiero darles gracias por estar, junto a nosotras, durante este año, desde el principio. Nos han visto caminar, detenernos, frenar, cambiar, y han continuado ahí. Vamos, como niños pequeños, dando pasos de ciego pero remontando rápidamente mientras estudiamos, sobre la marcha, e iremos compensando su paciencia y, sobre todo, su cariño. Porque eso es lo que les hemos querido ofrecer desde un principio: lo mejor que había dentro de cada una de nosotras.

Gracias, amigas mías. Por vuestra paciencia, confianza, por el cariño, por esta unión y por habernos reencontrado. Gracias a nuestros familiares por unirse a nosotras y seguirnos. Es un signo de que vamos a conseguir lo que nos proponemos. También, gracias, a todas las personas de las páginas y los grupos que nos apoyan y nos quieren, nos leen y nos comentan: Pili, Carlos, Juasway, María Jesús, Enrique, Maruja, Gela, Isa, Metáforas, Mertxe, las dos María José, Gisela, Juanjo, Javier, los miembros del Cor de Xiquets de la Parròquia de L’Assumpció, Marina, Bibiano…

Personalmente (Mayte) como fui la que puso la chispa para que todo se iniciara, la estrella azul que prendió en esta llama de cariño y de fuerza, les agradezco, a todos, ser el conjunto de astros maravillosos que pueblan este universo positivo y esperanzador. Y deseo que todo este cariño se haga extensible hacia afuera, a nuestros parientes y amigos que no están aquí por una u otra razón. Ojalá pueda ayudar a ser felices a otras muchas personas. Lo bueno existe, crece y se afianza, si lo deseamos, con fuerza, en los corazones. Ayudemos a que las maravillas de lo positivo y, para quienes somos creyente, el Amor de Dios, sea una realidad en los confines de la existencia.

Muchos besos. ¡Feliz cumpleaños! Y les dejo con los primeros eslóganes que tuvimos.

Felicidades en nuestro primer aniversario

Un comentario sobre “Muchas felicidades, RMVMR”

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