Buenas y relajadas noches… Tras perder el artículo entero, volver a reescribirlo resulta… extraño. Que descansen.
Comenzaba el artículo hablando de los esfuerzos que realizan las reporteras y redactores de Dudeklatero en mejorarse. Para ofrecer mejores productos para nuestros lectores. O que tengan, como hoy, unas buenas y relajadas noches. Sweet Poppy, junto a Compartiendo Luz, para darles algunas sorpresas. Os echo una mano sigue recuperándose y recordando a Apañada estoy. Rosa Romero y Estrellas en azul, en proceso de limpieza interna y externa. Siempre por ellas y por quienes nos siguen en los blogs.
Buenas y relajadas noches
Qué más podemos hacer, personalmente y por quienes nos rodean, que dar afecto, cariño, desapego, esperanzas pero no expectativas, que hacen mucho daño. Qué mejor que acariciar el yo, enriquecer el superyo pero limpiar al ego de sufrimiento innecesario. Hoy se recuerda, en Chile, al soldado joven. ¿Por qué es necesario recordar a quienes, tristemente, perdieron la vida en contiendas que, posiblemente, ni siquiera fueran suyas? ¿No es mucho mejor recordar al jardinero que embelleció la ciudad cada primavera? ¿A los científicos que lograron curar enfermedades?
Los hombres que salvaron vidas de una catástrofe natural como las que no podemos controlar: terremotos, inundaciones, maremotos. Esas no están en nuestras manos y la naturaleza nos las entrega a montón. A los niños que se pierden, o adultos, y se vuelven a recuperar. A jóvenes y no tan jóvenes que ganan premios por bailar, por hacer deporte. Simplemente, hacer certámenes sin competir, sólo por el gusto de compartir.
No es necesario ser el mejor ni ser el peor en esta vida. Es estar y participar. El hecho de vivir es, ya, un premio. Cumplir años, es otro premio. Y crecer, ser útiles a los demás, el último premio. Para qué queremos la vanidad, la envidia, todo eso que convierte la vida en un suplicio.
