Buenas noches a todos

Buenas noches a todos en paz, concordia, con ilusión, felicidad, y todas esas cosas que nos mueven por dentro pero que no valoramos.

Vienen a mi recuerdo escenas de la vida cotidiana, de lo visto en los medios de comunicación, a través de los días vividos. Las personas creativas se sumergen en un mar de sensaciones y, posteriormente, las traducen por medio de un arte: componiendo música, preparando una coreografía, redactando una novela, pintando una escena, diseñando, mezclando elementos para extraer un plato riquísimo o esculpiendo el corazón de una roca en la misma piedra.

Pero el materialismo se ha adueñado de la vida diaria. Atrás quedan aquellos días en los que nos sentíamos felices por haber sido mencionados en un libro o periódico; hoy esa mención ha de venir acompañada de un premio, a ser posible, remunerado económicamente. O ser llamados para hablar en una conferencia, aunque fuera gratuita. En los días actuales, se ha de pagar al conferenciante en casi todas las ocasiones. Los niños sólo quieren objetos que les hagan felices momentáneamente pero no reconocen el trabajo de sus padres o profesores.

Buenas noches en valor humano

El poder, la vanidad, el orgullo, están asentados en el corazón y se han buscado un lugar preferente. Ya en mis tiempos de juventud, a los hombres y mujeres que hablaban de sentimientos, de naturaleza, se les llamaba “pánfilos” -con un significado totalmente ajeno al que la palabra tiene en realidad- so pena que esa charla llevara algo oculto consigo: o fuera de un escritor que ganara muchísimo dinero con sus obras y al que fuera conveniente acercarse para conseguir amistad interesada, la lectura de un manuscrito o hacerse una foto. Hablamos de un escritor como de cualquier otro artista.

¿Qué ocurre con la humildad y la sencillez? Una persona conocida, hace años, se reía de las sugerencias que le hacíamos para un regalo de un amigo. Eran sugerencias creativas. El regalo fue un bolso carísimo puesto que el dinero y lo material es lo que encandila los ojos y el olfato. ¿Qué ha ocurrido con esos pequeños detalles en los que una persona se da cuenta de los sentimientos y la forma de ser de otra? Eso ya ha quedado obsoleto. Ahora se miran las marcas de la ropa y el negocio donde se haya comprado.

Y pobre del que acceda a un puesto de poder que no sepa dirigir: se dedicará a ir tanteando a quienes están bajo su dirección llevándolos a un holocausto que le será ajeno totalmente puesto que, su corazón, estará lleno de orgullo al tantear cuán elevada es su capacidad de mando. Evidentemente, ajeno también a cuán ausente es su capacidad de liderazgo. Causará todo tipo de malestares pero le dará lo mismo porque lo que le importará será el mandato y que le obedezcan. No hacer bien el trabajo y que el equipo que coordine se sienta a gusto, lleven adelante sus funciones y el rendimiento sea el esperado.

Existen grandes diferencias entre un jefecillo y un líder. El jefecillo rompe los equipos porque quiere controlarlo todo y prefiere dividir para mantener su estatus. El líder mantiene unido al equipo, valora su trabajo y a las personas y procura que los miembros del mismo se encuentren integrados. Conozco, al menos, dos o tres buenos líderes: Diana Gioia, de Metáforas. José Llorca, del Cor de Xiquets de la Parròquia de l’Assumpció, Isa Segrelles de la Confraría del Natzaré y Rosa Baena, de Dudeklatero. Su madurez, sensibilidad, son dignos de encomio.

Esperemos que vuelvan a rebrotar los valores. Será interesante acabar, cada noche, hablando de valores personales y de esos detalles que, ahora, nadie ve pero que,sin darse cuenta, todo el mundo capta y les ayuda a seguir siendo personas. Menos mal que hay muchos que recuerdan esas pequeñeces y siguen viviendo junto a ellas, haciéndolas rebrotar.

Buenísimas noches.

Buenas noches

One thought on “Buenas noches a todos”

Deja un comentario