Feliz día de la madre

FELIZ DÍA DE LAS MADRES. Felicidades a todas las madres del mundo. Que paséis un día genial y, sobre todo, a la mía que, allí donde esté, sepa que la quiero.

Bueno… Hoy es un día muy, muy, muy especial. Sobre todo para las personas que no tenemos a nuestra madre con nosotros… Así que, hoy, espero que me dejéis hacerle este pequeño homenaje a la mía, que ya no está, pero a la que me gustaría decirle millones de cosas que siempre se quedan en el tintero.

Feliz día de la madre

Supongo que esto es algo que le pasa a todo el mundo: que toda la vida están entre nosotros y, cuando faltan, nos queda ese vacío, esa sensación de que nos quedaron millones de cosas por decirles… Sobre todo esos “te quiero” o ese “mamá, cuánto te necesito”.

¿Qué voy a decir que no lo diga todo el mundo? ¿Que mi madre era una madre especial? Para mí la más especial del mundo, la más buena… Pero, supongo, que como, para todos, la suya. Esa madre que siempre estaba pendiente de todos, siempre por encima de ella, que nunca se iba si nos teníamos que quedar solos… Y eso que ya teníamos edad de estar solos. Pero para ella nunca era bueno dejarnos. Esa madre que siempre salía a ver cosas y nunca volvía con cosas para ella sino para sus hijos o para sus nietos. Y decía que eso le alegraba mas que comprarlas para ella.

Uf… Quisiera decir tantas cosas que, si me pusiera a escribir, no pararía pero que son cosas muy difíciles de expresar. Porque son sentimientos y los sentimientos no se expresan con palabras. Eso sí, me encantaría agradecerle el estar siempre pendiente de nosotros, el dedicarnos cada minuto de su vida, el que nunca nos fallara cuando la necesitamos. Esa persona que nunca quiso molestar, que pedía irse sin hacer ruido… Y hasta eso se le cumplió: se puso mala un domingo y murió el lunes… en silencio… Así que le hicieron caso. Se lo merecía. Bueno, se merecía todo. Se merecía el mundo.

Siempre estaba ahí. Aguantó un año después de la muerte de mi padre. Eso sí, derrumbada. Se dejó. Se quería ir con él y cayó, de golpe. Porque siempre estuvieron juntos. No iban a ningún sitio el uno sin el otro aunque fuera a comprar; aunque fuera el simple hecho de bajar a la calle.

Tengo todos los recuerdos como si fueran de ahora mismo: primero, en nuestra tierra, Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba). Después, aquí, en Cartagena, cuando era pequeña, esos domingo de misa y aperitivo. Así que, cuando fuimos mayores y empezamos a volar solos, siempre, a la recogida, íbamos a buscarlos. Tanto a ella como a mi padre. Recuerdo las fiestas que se montaban en mi casa, lo felices que les hacían a los dos, que ilusión ponían. Una persona que todo el mundo la quería porque siempre tenía una buena palabra para todos y hacía lo que estuviera en su mano por todos.

Tampoco puedo olvidarla como abuela de sus tres nietos: le faltaba el mundo con ellos. Se los ha llevado a las cabalgatas, se ha peleado por un caramelo para ellos. Tenía su casa llena de los caprichos de ellos; les daba gloria bendita si se lo pedían.

Hoy no está conmigo como antes. Hoy no hemos comido juntas. Hoy no pude darle su regalo, ese que tanta ilusión le hacía fuera lo que fuera. Así que este es mi regalo, es mi granito de arena, es mi pequeño homenaje para una persona tan grande. Porque quiero que sepa que, esté donde esté, no la olvido un minuto. Que me acuerdo cada día, que siempre está presente en mi vida, que, aunque sea ley de vida, me gustaría tenerla aquí, conmigo, porque no es justo que se vayan y porque, aunque pasen muchos años, ella seguirá conmigo como el primero día.

Por eso chicos y chicas, da igual lo que os diga una madre, da igual que se enfade, da igual que penséis que os quiere fastidiar. Madre sólo hay una y dará el mundo por vosotros aunque ella no lo tenga jamás. Sacará de donde no hay para vosotros y, sobre todo, NUNCA, NUNCA OS VA A FALLAR.

MAMA: ESTÉS DONDE ESTÉS TE QUIERO MUCHO.

Feliz día de la madre

 

 

About María Victoria Moya

Soy María Victoria Moya y quiero contaros algunas cosas sobre mí. Me considero una chica activa, muy alegre y simpática, con ganas de vivir positivamente mis dias. Me gusta la cocina. Me encanta compartir y ayudar a la gente en cosas que sean interesantes y que le hagan la vida mas fácil. Me gusta descubrir cosas. En resumidas cuentas, haceros la vida un poquito mas fácil y, por supuesto, de una manera divertida. Ahora os dejo la descripción que preparé para mi primer diario: La dama que guarda secretos tras un abanico enorme de posibilidades soy yo: María Victoria. Prefiero mostraros la chispa del momento saboreando una gastronomía peculiar y cotidiana que hará las delicias de quienes sigan estos artículos. Aunque no me quedo ahí... aún hay más y sólo podréis descubrirlo a través de nuestras pupilas. ¡No faltéis a la cita! Gastronomía, ayuda y personal shopper Una persona no es ni se siente persona únicamente por lo que hace sino también por lo que es. Cuando me decidí a colaborar en este diarui temía que, posiblemente, mis artículos no tuvieran la importancia que merecía el proyecto. Pero busqué por la red en revistas y páginas diversas y me di cuenta de que sí es necesario acercarse a lo usual, a lo que vemos todos los días, a lo que vivimos en casa. ¿Por qué no valorar lo que tenemos cotidianamente? La mujer que cuida de sus hijos, arregla su casa, administra los bienes, educa, cose, barre, realiza varios trabajos en uno. Es secretaria, contable, maestra, limpiadora, anfitriona, todo en uno. Hay quien contrata empresas especializadas para cada tarea. Pues, en nuestro caso, somos grandes señoras que sabemos administrar todas estas labores muy bien. Como nuestros blogs se alimentan de los comentarios de los lectores, por favor, os rogaría que no tuviérais miedo ni reparo en dejarme alguno. Pulsad en el g+1 de la parte superior derecha y si os queréis suscribir, pues en el menú se encuentra el gadget. ¡Gracias!