Un parón en la vida. ¿No ha pasado eso muchas veces? Parece que la vida se detiene y no pasa nada. Es como si se hubiera parado también el tiempo.
Un parón en la vida; cuando nos pasa eso, sufrimos, nos desesperamos, no sabemos qué hacer ni qué pensar. Es un aburrimiento, no pasa nada, no se mueve, ni para delante ni para atrás -mejor que para atrás no- estás incómodo, desmotivado, triste, vago y muchas sensaciones más. así estaba yo hace no mucho y os los conté en Cayendo al vacío, pero ahora quiero dar un enfoque nuevo a esos parones de la vida que vienen por causas externas o internas y que nos descolocan.
Un parón en la vida
Pienso que los “parones” vienen a causa del destino y no puedes evitar, por un ciclo que se ha terminado, por un cambio de rumbo que tienes que tomar. Hasta este momento me he desesperado con ellos porque, tras una calma rara en la que pareciera que se para hasta el mundo, viene “el zapatazo”, el cambio que descoloca. Tu vida boca abajo, las emociones inciertas e incomprensibles. Es por eso que la mayoría tenemos miedo a los cambios. Los cambios son buenos hasta que se reajustan y ves que todo sigue aunque con nuevos esquemas y reglas del juego.
Pero ayer, escuchando algo en la televisión, me di cuenta de que un “parón” en la vida se puede vivir de forma muy diferente. Vivimos corriendo, sin tiempo, con estrés, con prisas y, aún viéndonos al límite, no paramos. En esas ocasiones el universo, que es la inteligencia infinita, nos para. ¿Lo entendemos? No, pero debemos aceptarlo porque siempre hay una razón. Esa razón no la vamos a descubrir si nos quejamos, estamos nerviosos, desanimados… Bueno, la descubriremos, pero a la fuerza. Entonces… ¿Por qué no observar tranquilamente cómo se va resolviendo? Cuando paras tienes tiempo de mirar lo que hay a tu alrededor, a los lados, atrás, al frente, dentro de ti mismo -lo más importante- tienes la oportunidad de darte cuenta de otras cosas que antes no habías reparado en ellas. Cuando todo pasa -porque pasa- ves que te has enriquecido como persona, que has pegado un pequeño salto. ¿Por qué no nos tranquilizamos y aprendemos a verlo así?.
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